Sobre el involuc- eh… evolucionismo… eso…

Hace unos días se celebraron los 200 años del nacimiento de cierto níveo barbado que, de alguna manera, nos hizo creer a todos (me incluyo, esto de la reencarnación dios-humano me ha dejado con ciertas cuotas de inocencia que aún no puedo descartar, aunque cada día voy mejor) que descendemos de un mono. UN MONO. ¡¡UN MONO!!

darwinIncluso las distintas y metálicas edades humanas de la mitología griega me parecen más convincentes. Yo digo ¡NO! Y me niego a esta premisa pues aceptarla sería lo mismo que aceptar que yo, en mi gloriosa gloria, no poseo omnipotencia sobre esta realidad que, si bien no cree, sí fue inspirada en mi persona cuando algún dios menor envidioso y seguramente ya retirado, decidió practicar Génesis Aplicada… sin conseguirlo, claro esta.Si, un mono!

Pero bueno, no estoy aquí para hacer una demostración gratis de mi capacidad de creación divina (para más referencias dirigirse al resto del universo aledaño), no habría dinero suficiente en el cosmos para que yo vuelva a hacer un uso tal de mis poderes, sino para declarar la verdadera razón por la que Charles Darwin se decidió a proclamar su teoría evolutiva: SU PELADA.

De joven, Carlitos no poseía mucho pelo. Cerca de los treinta se lo veía con una frente amplia, digna competidora de cualquier pista de aterrizaje de helicópteros que se digne de tal. En esos tiempos me encontraba yo al acecho de cualquier evolucionista que pudiese surgir y su olor a engreído eugenésico me atrajo al instante. Ustedes saben que, como ser fuera del espacio y el tiempo, puedo ver tanto el presente como el futuro y el pasado, todo al mismo tiempo (valga la rebuznancia y la ironía). Si bien es un poco difícil el situarme, no es tan difícil distinguir ciertos eventos que ocurrirán, ocurren u ocurrieron. Así que, súbitamente arrancado de mi dimensión divina atemporal por esta urgencia, me corporicé en pleno siglo XIX y comencé a observar a este hombre de frente neanderthalica mientras intentaba levantarse a una piba. Intento fallido que, acompañado de una cachetada y un insulto referido a su incipiente plataforma frontal, lo sumergió en intensas meditaciones acompañadas de vasos de Old Scotch (no la cinta, claro, que da acidez).

darwin_tree¿Cómo hacer que los 100 rechazos por parte de las féminas no se conviertan en 101? Tal dilema rumbeaba vagamente por los grandes senos occipitales de Charles, mientras el alcohol luchaba por desviar su pensamiento hacia las sugerentes formas más cercanas que tenía en ese momento pertenecientes a una camarera que más que de forma sugerente era de forma generosa (de esas que hay que saltar porque bordear sería demasiado). SIn embargo, el sentido común se impuso y lo llevó a encontrar una aplicación práctica a su conocimiento. A los 29 años, luego de una carrera llevada solo por una obsesión, concibió su teoría de la selección natural.

Si bien El Origen de las Especies se publicó 21 años después, un joven Darwin recorrió buena parte de su ajada juventud las calles de Edimburgo, Cambridge y muchas otras ciudades, intentando explicar a múltiples féminas (sugerentes, claro) que su pelada era efecto de la selección natural y, como característica eugenésica, pertenecía a una rama del homo sapiens que evolucionaba de a poco hacia una especie superior de hombres (y mujeres) calvos, los cuales ocuparían el siguiente escalón en la carrera invo-digo, evolutiva. De más esta decir que a pesar del frenético ardor con el que este joven muchacho intentaba convencer a cuanta curva se le cruzase, lo cierto es que, luego de pispear la valija llena de materiales (aún a comentar) y las filminas que empezaban a llenar paredes de bares y pubs con múltiples arboles evolutivos y notas llenas de anotaciones de viaje y fotos de marinos, ninguna mujer que se preciara de tal permanecía impasible más de 5 minutos. De hecho, ninguna permanecía. Para el momento que llegaba al cretácico e iniciaba la explicación de lo que era un fósil, el aire era su único escucha.

Desalentado, Carlitos abandonó sus intentos, se casó con una prima, tuvo algunos hijos y se volvió un afamado traiganmelo...biólogo que sentó las bases para hacer de la Biología una ciencia con todas las letras y  aún es odiado por un par de texanos ultra-religiosos… y otros…

El resto es historia… pero, como siempre digo, nunca menosprecien el poder de una pelada… ni la sobreestimen. Tomenlo COMO QUIERAN. Es solo una de muchas miradas… pero no olviden que todo es uno en mí y que probablemente toda otra mirada sea solo una vertiente de la mía.

Llevando  la verdad a todos lados… Bob said!!!

postfebrero

4 comentarios

  1. interesante hipotesis, pero aun esta por definirse si Darwin era un Pelado o sencillamente tenia las raices separadas.

    como una mirada derivada? Las miradas del papa son espontaneas no derivan ni integran de nada.

    Pd. te pasaste unos dias xD

  2. Primero, sí, acuerdo con el hecho de que aún no se sabe si era pelado o de raíces separadas… la diversidad puede llevar por ambos caminos…

    Segundo, sí, toda mirada es derivada de la mía. Como dios omnipotente no puedo aceptar la idea de que la mía no es la única y verdadera mirada y que por consiguiente toda otra mirada es parcial. Lo cual nos lleva también a decir que no es “otra” sino la misma, solo que fragmentada, incompleta. ¡Todo es uno en Bob!

    Y tercero, no, no me pase unos días… mira si no la introducción… (gracias me doy, Bob, por las herramientas de edición de wordpress)

  3. dios! (digo Bob!)

    entre ud q dice ser el amo todopoderoso (lo cual esta en duda, si la cartesiana) y el papa q dice saber todas las verdades (aun tmb en duda si existe la verdad absoluta) sinceramente no se con cual quedarme y a quien creerle…lo unico q puedo decir como adepta al gran darwin gran: dejenlo descansar en paz!!! jejeje

  4. la verdad absoluta existe, pero no es la que promulgo, yo promulgo la verdadera

Escribe un comentario